Las huellas del Pirineo: una ruta invernal llena de tradición e identidad
Tras una ruta inicial descubriendo la historia de los guanches, Lethal Crysis sigue su camino en busca de carreteras cubiertas de nieve, del silencio y del frío del Pirineo aragonés, un territorio suspendido en el tiempo y con paisajes auténticos como el Valle de Ordesa y la comarca del Sobrarbe.
Refugio entre montañas
Lethal Crysis aparca el Nissan X-Trail y empieza la segunda etapa, con un alojamiento rural como punto de salida para cada jornada: Casas La Ribera Ordes, un escenario envuelto de calma y de un paisaje nevado espectacular.
Durante los primeros días, el aventurero y documentalista se sumerge de pleno en la fauna del territorio y su historia, con una actividad tan impactante como reveladora: la observación y alimentación de buitres junto a expertos locales, mientras un quebrantahuesos sobrevuela el lugar. ¡Algo mágico!
Fotografía: Jonás Hernández Ramos y Nauzet González García
El Pirineo, contado por quienes lo habitan
El Pirineo aragonés es más que un paisaje, su esencia se construye por las personas que lo habitan. Y una de ellas, el pastor Zacarías, topa con las ganas de conocer y descubrir de Lethal.
Zacarías continúa trabajando por los valles como lo hicieron sus antepasados, acompañado por su fiel rebaño. Y, aunque el tiempo ha conllevado cambios como la despoblación y la desaparición de ciertas profesiones rurales, la vida en la montaña sigue marcada por ciclos naturales y un conocimiento profundo del territorio.
Fotografía: Jonás Hernández Ramos y Nauzet González García
San Juan de Plan y la memoria del valle
Con la experiencia y las anécdotas de Zacarías en la mente, Lethal Crysis sigue su camino hacia uno de los puntos más increíbles de la ruta: San Juan de Plan, uno de los pueblos que mejor conserva la identidad cultural del Pirineo aragonés. Y es allí, donde conoce a Roberto, vecino y experto del pasado local del territorio.
Pero, todos sabemos que la gastronomía también cuenta historias de su alrededor. Lugares como El Regancho by La Roulotte, el Restaurante Turmo y el Restaurante Fes ayudan a el documentalista a adentrarse en la cocina de proximidad del valle.
Fotografía: Jonás Hernández Ramos y Nauzet González García
La tradición de los navateros
Con el estómago lleno, Lethal Crysis sigue en busca de la tradición del Pirineo con los navateros. Trabajadores que, desde la Edad Media, transportan troncos río abajo sobre estructuras de madera llamadas navatas, una actividad esencial para la economía de la región.
Durante la expedición, el equipo observa de cerca el proceso de preparación de la madera junto a Christian y descubre técnicas que han pasado de generación en generación. Un símbolo más de identidad.
Fotografía: Jonás Hernández Ramos y Nauzet González García
Miradores, puentes y pueblos que resisten el tiempo
Lethal Crysis continua su camino a bordo del Nissan X-Trail hacia nuevos destinos: el Mirador de Gistáin, Puente de los Pecadores, Puyarruego y la villa medieval de Aínsa. Un recorrido emblemático que siempre llevará en el corazón, donde río y montañas definen un paisaje de gran belleza natural.
LA MONTAÑA IMPONE SUS REGLAS
En los últimos días del viaje, el invierno se encarga de mostrar su cara más exigente con caminos cubiertos de nieve, bosques helados y valles completamente blancos. Pero, inesperadamente, es en esa situación donde Lethal Crysys encuentra la esencia del Pirineo.
Fotografía: Jonás Hernández Ramos y Nauzet González García
Convivir con el frío y el aislamiento, el vuelo del quebrantahuesos, el paso de los rebaños sobre el suelo blanco, el calor de una mesa compartida… La segunda etapa de Lethal Crysis nos ha dejado momentos inolvidables. Pero, al documentalista todavía le quedan muchos ecos del pasado por descubrir.
¿Próxima parada? Almería, un paisaje de cine donde la luz, el mar y el desierto cuentan grandes historias olvidadas.
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La historia del Pirineo arranca aquí: 42°40'37.3"N, 0°01'58.5"E